Seguimos...


En Artículo 123... donde nació René, nos sucedieron varias cosas en ese departamento, como cuando una noche de pronto, comezón por todas partes a media noche, despertamos y prendimos la luz y NOOO no puede ser, ¡¡chinches por millones en la cama!! .  Si, ya me imagino que se les enchinó la piel, pues imagínense a nosotros... qué cosa tan horrible, obvio no dormimos esa noche.  Los colchones de antes no son como los actuales, no se si alguno de ustedes los conocieron, eran de borra y como con botones y tenían unas orillas que precisamente esos eran los escondites favoritos de tan horrorosos animales.


Al día siguiente, fui a comprar una bomba, con DDT, que ahora en estos tiempos simplemente está prohibido su uso, pero pues en aquellos tiempos ni en cuenta de tantas cosas que hacen mal, es lo que había y punto....había que deshacerse de tan nefastos bichos.


Afortunadamente el colchón de la cuna de René si era distinto y ese día le hice una camita en la sala, pues el departamento era de una sola recámara y dormía  junto a la cama de nosotros.


Y si, ese día acabé con ellos, afortunadamente y nunca más nos volvió a suceder.  


Cuando íbamos al cine, casi siempre era al Metropolitan, un cine muy bonito como casi todos, no como los actuales, que son como una caja de zapatos y punto.  Claro, la pantalla muy grande y el sonido mucho mejor, o sea, se iba uno por lo otro, como dicen.


Siempre dejábamos dormido a René y se lo encargábamos a la portera, que vivía en el techo... tenía una niña como de diez años,  que era la que se estaba en el departamento, con la consigna de que si despertaba René o algo, subiera inmediatamente a avisar a su mamá.


Habíamos comprado un ajedrez y estábamos aprendiendo Francisco y yo a jugarlo.  Nos entreteníamos bastante, pues TV ni en sueños, cuando mucho llegábamos a un pequeño radio.  Pero la verdad ni nos hacía falta.


Un día que bajó la niña y vio el ajedrez me preguntó que si jugaba, le dije que si, que si a ella le gustaba y me contestó afirmativamente, le dije:  si quieres un día vienes y jugamos.  Pues bueno, llegó un día y empezamos y ZAZ!! en tres movimientos jaque mate!!  Nooo, no puede ser, a ver, otra vez... puse mis cinco sentidos y empezamos... ahora en 4 movimientos ZAZ  jaque mate.   Y así hasta que le dije... mira mejor deja practicar otro poco y volvemos a jugar, pero siempre me ganó por más esfuerzos que hacía, claro, luego ya no era en tres movimientos... ya para entonces era en cinco!!  :)



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