Entradas

Mostrando las entradas de abril, 2021

Y seguimos.

  La vida en Chapingo estuvo llena de enseñanzas de todo tipo, pero sobre todo en relación a las relaciones humanas.  Vivían allí muchos maestros, hice muy buenas amistades con las esposas y me recibieron muy bien. Otra cosa fue que tuvimos muchas visitas, sobre todo de la familia, muy seguido y digo muy seguido, porque casi cada fin de semana llegaba mi tío Beto y familia, Pepis y familia, Chelo y familia, Arturo y familia, al que no recuerdo por allí es a Carlos.  Mi mamá, mi papá y mis hermanos  pues ni se diga. Les gustaba el ambiente,  teníamos un jardín muy grande, como les platicaba y la cercanía de Texcoco también era muy importante, ya que iban al mercado a comprar barbacoa, riquísima y claro también pulque para el que le gustara, comíamos muy rico, jugábamos, platicábamos y en una palabra, recuerdo todavía esos días tan felices, rodeada de toda la familia. Como platicaba Tere, un día se le cayó Gerardo y claro que lo recuerdo, pero Tere era muy pequeña...

CASA NUMERO 5.... CHAPINGO.

 CASA NÚMERO 5.... CHAPINGO. Pues si, llegamos a Chapingo, todavía era una escuela militarizada, todos con sus uniformes y me parece que había solo una muchacha que vivía en casa de una maestra polaca,  que al parecer era el coco de los estudiantes.  ¿Su materia?... botánica. La casa era una duplex, pero no como en la que vivimos ahora que es una arriba y una abajo, sino que estaban unidas por una pared.   Teníamos un jardín bastante grande y hasta con una alberquita pequeña, claro, nunca se usó como tal, pero allí estaba. Había un establo, en donde iba todas las tardes por la leche, ya que para tal menester había comprado mi bote especial, seguro ya saben a cual me refiero.  Una leche que tenía que hervir y de la que salía una nata riquísima.   Y con una concha de chocolate, pues ni les cuento. :) Había también un cine, al que nunca fui.  A Francisco le prestaron una pick up y en esa iba a Texcoco al mercado. Llegó una muchacha a ayudarme, l...

CASA NÚMERO 4 LINDAVISTA.

 CASA NUMERO 4  LINDAVISTA.. Realmente estuvimos muy poco tiempo en esa casa.   Lo  más importante que sucedió, fue una vez que fuimos a visitar a la mamá de Francisco y la encontramos muy enferma, a tal grado, que la subimos al coche y nos dirigimos a toda velocidad... (afortunadamente todavía teníamos el famoso coche De Soto) al hospital.  Aquél que era del doctor (no recuerdo su nombre), que atendía a todos los chapingueros. Al llegar a Río Consulado, el coche se quedó sin frenos y se siguó de frente, cruzando esa avenida tan grande y peligrosa, donde los coches circulaban a toda velocidad.  Por milagro, no pasó ningún coche y llegamos al otro lado y ya poco a poco pudo frenar.  El susto no fue para menos... allí se hubiera terminado la familia Jacinto Montes. Mi suegra salió muy bien de la operación y fuimos por ella, la llevamos a su casa y todo perfecto. Y como les decía, estuvimos muy poco tiempo en ese departamento, ya que llamaron a Franc...

De vuelta a la ciudad de México.

  Y como les contaba, el regreso en el coche nada nuevo pero que con trabajos y todo, nos trajo nuevamente a la ciudad de México.   Pero antes, claro, teníamos que pasar la frontera, cosa nada fácil y con un calor terrible y con dos niñitos, que hasta eso, se portaron muy bien, René ya grandecito y Gerardo pequeño pero bien portado, al grado que cuando no tuve biberón limpio que darle ni donde me lo lavaran ni nada y además no tenía la certeza que lo hicieran bien, se me ocurrió darle con un popote.  ¿¿Y qué fue lo que sucedió??  que sorbió en él y se tomó toda su leche, como si siempre hubiera tomado con popote.   ¿Porqué son las cosas así?..... ¿porqué sucede lo inesperado cuando uno menos lo piensa?... (como diría mi hija Lydia). La verdad es que viendo eso, me entró una tranquilidad que no esperaba tener. Y total, llegamos a la ciudad y lo primero, pues era buscar una casa donde vivir.  Francisco entró a trabajar al Banco Agrícola... (hoy inex...

Y nuevamente de viaje hacia la ciudad de México.

Y así dejamos ese lugar que fue nuestro hogar por dos años.  Francisco terminó su maestría, estudiando a marchas forzadas y René y yo dejándolo estudiar, paseando, (claro, cuando el clima lo permitía, ya que a veces si era imposible salir a caminar, aunque como que a René no le molestaba tanto como a mi.)... allí aprendimos muchas cosas juntos, ya que como nueva mamá, si tuve mucho que aprender.  Aprendí con asombro que una noche me acostaba a dormir con todos los árboles "secos" y al día siguiente al despertar, veía que estaban llenos de flores.  Algo que no se ve en estos lugares de climas tan templados como México.  Las estaciones no son tan tajantes.   Recuerdo que el 21 de marzo, el empiezo de la primavera, pensé que automáticamente el clima cambiaría y cual no era mi sorpresa que las grandes nevadas se daban exactamente al empiezo de la primavera.  O como cuando vi que el sol estaba resplandeciente y salí feliz y me regresé a la casa horrorizada ...

Y terminamos en Madixon, Wi.

 Creo que éste será un post largo, pues aún cuando he platicado muchos eventos que acontecieron en esos años, todavía mucho de platicar. Como les iba diciendo, Gerardo nació en un día |7 de junio de 1962.  Era un niño muy bonito, todos mis hijos no fueron llorones, no pidieron dormir cargados y aunque lo hubieran querido, yo nunca lo hubiera permitido. Invitaron a Francisco a visitar la universidad de Connectiicut.   Y decidimos ir.  El viaje era muy largo y nos iríamos en autobús.  Pensamos que para René sería muy pesado.  Pero nos arriesgamos y nos fuimos.   Bajábamos de un autobús a otro y seguíamos el camino.  René cuando veía que nos subiríamos a otro se ponía feliz. De regreso, decidimos quedarnos unos días en Nueva York.  Éramos 3 adultos, pues aunque René tenía dos años y medio, se comportó a la algura.  Caminábamos a las dos, tres de la mañana por la Quinta Avenida y él, jamás dijo que estaba cansado, que quería que lo...

Y todavía en Madison

  Un día llegó Francisco diciéndome que les habían dado una pequeña parcela, creo que sería de 7 x 10 metros.  Era verano y todo mundo se dio cita para empezar a preparar su pedacito.  Para mi fue una verdadera sorpresa el ver la infinidad de modos de preparar su parcela para sembrar.  Nosotros por supuesto hicimos surcos.  Todas las nacionalidades lo hicieron a su modo.  De verdad fue notable el ver que no todo mundo siembra en surcos. Sembramos toda clase de verduras y hasta melones y sandías, sin embargo la gente nos dijo que eso no se daría, pero para su sorpresa, se dio de todo.  No sabíamos qué hacer con todo lo que cosechábamos.  Jitomate, calabacitas, chayotes, zanahorias, cebollas, pepinos, chícharos, en fin, muchas cosas que regalábamos a los vecinos. Un día llegó un compañero de Francisco que estudiaba en Indiana.  Llegó con su esposa y su hijita.  Nos dio mucho gusto recibirlos y la pasamos muy bien.  En las noches, los ...

Todavía en Madison, Wi.

  Como les iba platicando, viviendo en Madison, fuimos testigos de grandes cosas.  No puedo seguir platicando todo pues ya saben, me gusta el cuento y luego me cuesta trabajo terminar. Hace unos días puse una foto del capitolio.  Esa foto es reciente, pues cuando vivimos allí el entorno era muy distinto, nada de coches y menos de camiones ni grandes avenidas alrededor de él.  Cuando íbamos a las tiendas, sobre todo a comprar alguna ropa, teníamos que ir a un costado del capitolio, ya que no había muchas tiendas.  Es increíble cómo creció la ciudad. Mientras yo recorría tienda por tienda buscando lo que quería.  (por cierto Francisco casi me decía que si me probaba algún vestido tenía que comprar algo aunque no me gustara)  (¿?).    Francisco se quedaba en los grandes jardines que circundaban el Capitolio y René se dedicaba feliz a corretear ardillas.  Debo decir que cuando íbamos a comprar un vestido, era para mi, pues ya estaba nuevamen...

Y seguimos en Madison

Imagen
Y seguimos en Madison, con mucho frío.  Quien nunca ha estado en esos climas, como le decía a mi mamá.... no sabes mamá, es un frío que te traspasa.  (tiempo después lo confirmó). Para mi realmente todo era nuevo, toda era una nueva experiencia.  Yo sabía bien a lo que iba... Francisco se dedicaría a estudiar y yo no podría decirle que me dedicara más tiempo, pues no iba de vacaciones.   El supermercado quedaba mas o menos cerca.  Le compramos a René un carrito de esos clásicos, era azul, muy bonito y muy cómodo.  Lo poníamos en él y nos servía para las bolsas del mercado.      El era feliz y nosotros también.   Al principio todo me parecía carísimo, y creo que el primer día regresamos casi sin nada.  Pero pues era una verdadera tontería y teníamos que vivir asi que ya ni veía los precios de las cosas. Francisco tenía una beca de la Fundación Rockefeller.  Nos alcanzaba muy bien para vivir, pero nada de lujos o vacaci...