Y seguimos.
La vida en Chapingo estuvo llena de enseñanzas de todo tipo, pero sobre todo en relación a las relaciones humanas. Vivían allí muchos maestros, hice muy buenas amistades con las esposas y me recibieron muy bien. Otra cosa fue que tuvimos muchas visitas, sobre todo de la familia, muy seguido y digo muy seguido, porque casi cada fin de semana llegaba mi tío Beto y familia, Pepis y familia, Chelo y familia, Arturo y familia, al que no recuerdo por allí es a Carlos. Mi mamá, mi papá y mis hermanos pues ni se diga. Les gustaba el ambiente, teníamos un jardín muy grande, como les platicaba y la cercanía de Texcoco también era muy importante, ya que iban al mercado a comprar barbacoa, riquísima y claro también pulque para el que le gustara, comíamos muy rico, jugábamos, platicábamos y en una palabra, recuerdo todavía esos días tan felices, rodeada de toda la familia. Como platicaba Tere, un día se le cayó Gerardo y claro que lo recuerdo, pero Tere era muy pequeña...