MI MAMA III
Hola familia.
Mis
disculpas por no haber escrito ayer como había prometido, pero a veces se
interponen cosas no previstas, pero bueno aquí estoy nuevamente.
Como he
estado platicando acerca de mi mamá… ella desde muy joven tuvo muchas
responsabilidades y ayudar a la familia era punto número uno… por eso creo que
su carácter era fuerte, pero no injusto.
Era muy
noble, aunque a veces nos desconocía siempre reconocía sus errores.
Siempre
recuerdo a mi mamá atendiéndonos, aún cuando el dinero era escaso, nunca nos
faltó nada.
No le
gustaban los chismes… cuando alguien venía a contarle algo sobre alguna otra
persona, los paraba en seco y les decía que a ella eso no le gustaba.
Recuerdo
cosas chuscas. Por ejemplo, había una
señora vecina que siempre le pedía prestada la plancha y pues la verdad con seis
(ya vivíamos en Empalme y ya habían nacido Carmen y Luis) tenía bastante qué
planchar. Además en aquellos tiempos las
telas por lo general eran de algodón y bonitas pero muy latosas para que queden
bien.
Bueno, pues
entonces un día mi mamá comentó que ya no se la iba a prestar, pues nunca la
devolvía… mi mamá tenía que pedírsela y eso le molestaba. Y le comentó a mi papá enfrente de todos los
hijos que cuando viniera otra vez a pedirla, le diría que estaba descompuesta.
Pues llegó
como siempre esta señora a pedirla y mi mamá le dijo que estaba
descompuesta. Sara que era como ella
misma decía ser tremenda, le dijo: no
está descompuesta pero mi mamá dijo que eso diría porque no la devuelve
nunca. Mi mamá con cara de “trágame
tierra”… le dio un buen pellizco a mi hermana, la cual gritó y le dijo… “porqué
me pellizcas”!!.
Bueno, creo
que esa señora tuvo que comprar su plancha después de eso.
Nos daba
risa que cuando llamaba a alguien, por ejemplo, me llamaba a mi, pero nombraba
a todos menos mi nombre, acababa diciendo…
“te estoy llamando a ti, como diablos te llames”… claro que nosotros sabíamos a
quien llamaba.
Además
adivinábamos lo que quería… por ejemplo decía:… “tráeme la cosa esa que está en
la cosa negra”. “la cosa negra era un
mueble que mi papá había hecho con madera de un hotel que deshicieron…. (pero
esa, es otra historia). Y que mi papá pintó de negro. No supe qué pasó con ese baúl, porque llegó aquí
a México cuando regresamos.
Otra cosa chusca
es que había un hombre que llegaba a venderle a mi mama hilos, agujas y todas
esas cosas, las traía en un cajón que ponía en el suelo, mi mamá salía y veía a
ver qué le faltaba. Un día me puse del
lado del vendedor y traía un espejo acomodado
estratégicamente para verle los calzones
a sus marchantas. Cuando vi eso… le
dije.. mamá… te están viendo los calzones.
Me dio mucho coraje lo que el hombre hacía… bueno, patitas pa qué te
quiero, nunca más llegó a venderle.
No he
terminado, así que mañana le sigo. Cuídense
mucho y como siempre les dejo un abrazo cariñoso.
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