Ayer mi marido me preguntaba que cuántos años hace que vivimos en este casa.... le respondí que desde 1982.
Aquí nos tocó el primer terremoto del 19 de septiembre.
Y haciendo memoria de todas las casas en que hemos vivido no es nada fácil, cambiarse de ciudad y hasta de país.
No se si es buena idea, pero me propongo enumerar una a una las casas en que hemos vivido una vez que nos casamos, ya que desde niña he andado de un lado a otro con mis papás, a tal grado, que Paco y yo nacimos en la ciudad de México, mis hermanas Ana y Sara en Comales, Tamaulipas y Carmen y Luis, en Empalme, Sonora. Pero también vivimos en Valsequillo, Pue. varios años.
Cuando nos casamos. Si... Francisco y yo :) él estaba en Cd. Obregón haciendo su trabajo de campo para titularse de Chapingo, que aunque es una escuela principalmente de agronomía hay varias especialidades y él estudió Economía.
Así que el mismo día del casamiento tomamos un autobús hacia Guadalajara y de allí el tren que nos llevaría a nuestro destino. (Haré comentarios conforme vaya de casa en casa, para no hacer ésto tan tedioso y sobre todo que hay cosas que pondré en mi relato para no olvidarlas y que sean para mi y mis hijos sobre todo. Por lo tanto, espero no aburrirlos demasiado).
Bueno, pues manos a la obra. Como les decía ese mismo 16 de mayo de 1959, salimos hacia Cd. Obregón. Pero antes debo decir que durante la fiesta, que por cierto, mi tío Tomás tomó muchas fotos ese día, tengo unas cuantas que tengo que buscar, sobre todo una en donde mis primas son chiquitas, ya que como saben de sobra, soy la anciana de la familia :)
Bueno, como les decía, durante la fiesta, se acercó mi padrino Alberto (El Feroz) y le metió la mano en la bolsa del saco de Francisco y le dijo: -Por si lo necesitan-.
No se si ese tren que corría de Guadalajara a Hermosillo, siga siendo de pasaje o solo sea ahora de carga, porque .... No, nada de política ;)
No es un viaje corto, creo que pasamos dos noches en él, tenía un carro comedor y camas para dormir en la noche. Como es natural, la comida era muy cara. El día que íbamos a llegar a nuestro destino, le dije a Francisco, dame dinero (Si, del que nos había dado mi padrino) para comprar algo para desayunar. Me dio todo lo que nos quedaba y pedí un sandwich. Al pagarlo, nos quedamos sin un centavo. Así que sin ese dinero quien sabe desde donde nos hubiéramos quedado sin comer.
Lo bueno es que llegamos en la tarde y afortunadamente, Francisco siempre ha sido muy cauteloso, y pensó, mejor dejo lo de la renta del departamento, porque si me lo llevo, lo voy a gastar.
Entonces ya con ese dinero sobrevivimos el resto de la quincena.
Llamaré entonces a ese departamento de Cd. obregón, como Número Uno.
1,- Cd. Obregón, Son.
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