CASA NUMERO 5.... CHAPINGO.

 CASA NÚMERO 5.... CHAPINGO.


Pues si, llegamos a Chapingo, todavía era una escuela militarizada, todos con sus uniformes y me parece que había solo una muchacha que vivía en casa de una maestra polaca,  que al parecer era el coco de los estudiantes.  ¿Su materia?... botánica.


La casa era una duplex, pero no como en la que vivimos ahora que es una arriba y una abajo, sino que estaban unidas por una pared.  


Teníamos un jardín bastante grande y hasta con una alberquita pequeña, claro, nunca se usó como tal, pero allí estaba.


Había un establo, en donde iba todas las tardes por la leche, ya que para tal menester había comprado mi bote especial, seguro ya saben a cual me refiero.  Una leche que tenía que hervir y de la que salía una nata riquísima.   Y con una concha de chocolate, pues ni les cuento. :)


Había también un cine, al que nunca fui.  A Francisco le prestaron una pick up y en esa iba a Texcoco al mercado.


Llegó una muchacha a ayudarme, llamada Licha, una muchachita que me caía muy bien y que quería a Gerardo mucho y pues con eso me ganó.  Inclusive tengo por allí una foto seguro en uno de los álbumes, en donde está jugando a las tortillitas con él.


Mi vecina, una señora que vivía con dos niños pues su marido se había ido a trabajar creo que a Tamaulipas.


Uno de los niños, cuando veía que Francisco se subía a la camioneta, él corría y se subía en la parte de atrás, sin que Francisco se enterara.  Le dije que cuando se fuera, no se fuera tan despecio, pera que él no pudiera subirse.  Pues nada, que al día siguiente cuando arrancó a buena velocidad, el niño corrió y logró subirse.  Francisco iba acelerando.  Cuando me di cuenta, salí corriendo como "loca", gritándole para que frenara.  Afortunadamente me escuchó y frenó y este niño pudo bajarse.  Pero de verdad me asustó mucho, pero por más que le decía a su mamá, como que no captaba el peligro.   De ese día en adelante, salía y me paraba atrás de la pick up, para evitar que se subiera.  Pero bueno, era un niño y no medía el peligro en el que se ponía.


Mañana le sigo, cuídense mucho y les dejo un abrazo fuerte.


Buanas noches.

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