Todavía en Madison, Wi.

 Como les iba platicando, viviendo en Madison, fuimos testigos de grandes cosas.  No puedo seguir platicando todo pues ya saben, me gusta el cuento y luego me cuesta trabajo terminar.


Hace unos días puse una foto del capitolio.  Esa foto es reciente, pues cuando vivimos allí el entorno era muy distinto, nada de coches y menos de camiones ni grandes avenidas alrededor de él.  Cuando íbamos a las tiendas, sobre todo a comprar alguna ropa, teníamos que ir a un costado del capitolio, ya que no había muchas tiendas.  Es increíble cómo creció la ciudad.


Mientras yo recorría tienda por tienda buscando lo que quería.  (por cierto Francisco casi me decía que si me probaba algún vestido tenía que comprar algo aunque no me gustara)  (¿?).    Francisco se quedaba en los grandes jardines que circundaban el Capitolio y René se dedicaba feliz a corretear ardillas.  Debo decir que cuando íbamos a comprar un vestido, era para mi, pues ya estaba nuevamente embarazada.


Un día nos encontrábamos afuera del departamento cuando vimos pasar un avión en silencio.  Nos vimos extrañados.  ¡Qué raro!.. en esa estábamos, cuando se escuchó un tremendo estruendo y todos los cristales de las ventanas se cimbraron, a punto de caer.  Pues nada, habíamos sido testigos de un avión rompiendo  la velocidad del sonido.  Como dirían mis nietos ¡COOL!.

(La velocidad del sonido varía en función del medio ambiente en el que se transmite o propaga. Con el aire a una temperatura de 20°C, el sonido viaja a una velocidad de 1234,8 km/h aproximadamente. 

Cuando un avión supera esta velocidad, o sea, rompe la barrera del sonido, se produce un fenómeno llamado "boom sónico", "bang sónico o "explosión)

Y hasta aqui hoy.  Seguiré pronto mi relato.  Un abrazo fuerte por lo pronto con mucho cariño.




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