Y seguimos.
La vida en Chapingo estuvo llena de enseñanzas de todo tipo, pero sobre todo en relación a las relaciones humanas. Vivían allí muchos maestros, hice muy buenas amistades con las esposas y me recibieron muy bien.
Otra cosa fue que tuvimos muchas visitas, sobre todo de la familia, muy seguido y digo muy seguido, porque casi cada fin de semana llegaba mi tío Beto y familia, Pepis y familia, Chelo y familia, Arturo y familia, al que no recuerdo por allí es a Carlos. Mi mamá, mi papá y mis hermanos pues ni se diga.
Les gustaba el ambiente, teníamos un jardín muy grande, como les platicaba y la cercanía de Texcoco también era muy importante, ya que iban al mercado a comprar barbacoa, riquísima y claro también pulque para el que le gustara, comíamos muy rico, jugábamos, platicábamos y en una palabra, recuerdo todavía esos días tan felices, rodeada de toda la familia.
Como platicaba Tere, un día se le cayó Gerardo y claro que lo recuerdo, pero Tere era muy pequeña también y no lo aguantó, se asustó muchísimo, pero fue un accidente y como tal se tomó sin ninguna otra cosa, pero qué bien re acuerda de ese momento tan penoso para ella. Muchos saludos Tere.
Es impresionante como al empezar a escribir algo, se vienen a la memoria tantos detalles que habíamos olvidado. Y si, me gusta escribir, creo ahora que siempre me ha gustado, pues mi mamá me decía que le impresionaban mis cartas, pues le platicaba y explicaba tan detalladamente todo, que se imaginaba estar presente.
Como les digo, la vida en Chapingo fue muy buena, mis dos niños creciendo y aprendiendo mucho, René siempre le enseñaba a Gerardo nuevas cosas y a él le gustaba aprender. Como veremos más tarde.
Bueno, no quiero explayarme demasiado aquí, así que en la próxima, les platicaré acerca de nuestra nueva casa... que además estaba lejos, muy lejos.
Buenas noches y cuídense mucho. Un abrazo muy fuerte.
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