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Mostrando las entradas de mayo, 2021

Y llegamos a la casa número 7

  Y así, luego de una gran travesía de regreso, llegamos nuevamente a la ciudad de México. Recuerdan ese departamento en donde mis papás se cambiaron y yo llegué dizque a ayudarles y para mi sorpresa todo estaba en su lugar unas cuantas horas después.} Pues bueno, ese mismo departamento estaba libre y llegamos allí.  Así que nuestra casa siguiente fue: CASA NÚMERO 7 CHOSICA. Ese es el nombre de la calle donde está o estaba ese departamento, ya que era el año de l963.  Uyyy de verdad hace ya mucho.  Sería a mediados de ese año. Allí fue donde Francisco me compró mi primer coche nuevo, de la agencia.  Era un Ford-200 blanco, me gustaba mucho, corría a toda velocidad.  En ese llevaba a los hijos y a Sara, mi hermana le gustaba acompañarnos.  Las fotos que han visto de ella en Chapultepec, son de esa época.  Tengo algunas más por allí, pero tengo que buscarlas con toda paciencia. Mis papás se habían cambiado muy cerca de allí, entonces era muy bueno, ...

La última de Matamoros y nos vamos.

  Nuestra estancia en Matamoros fue breve pero substancioso.  La verdad es que como dicen... "los viajes ilustran"  y así ha sido, hemos tratado, conocido distintas cosas, distintas costumbres personas de muy diversos caracteres, en fin, fue un tiempo en donde también los hijos crecieron un poco. Y la pasábamos muy a gusto en el deportivo, que a los niños les gustaban los juegos infantiles y todo lo que allí había.  Y nosotros aprendimos más a jugar tenis, al que le tomamos mucho gusto.  Pues además de divertirnos, hacíamos bastante ejercicio. Como era costumbre, iba de compras al lado de E.U.  La pasada de la aduana, trajera lo que trajera, era un paquete de cigarros.  La primera vez me extrañó que el chofer... si, porque el chofer de Francisco me llevaba.  Comprara el paquete, pensé que serían para él, pero me di cuenta que se los daba y pasábamos tranquilamente, pero pues claro que él conocía a todo mundo allí. Recuerdo a una muchachita que lle...

Y seguimos en Matamoros.

  Matamoros,  era un lugar pequeño, seguramente hoy día es una ciudad grande e importante. Pero antes de empezar, quiero decirles que hoy, mi marido y yo, tuvimos la segunda dosis de la vacuna Sinovac. Estamos conscientes que eso no nos hace totalmente vulnerables al bicho y que debemos tener las precauciones necesarias.  Así que después de esa noticia, sigo con mi relato. Cuando me volví automáticamente "simpática".  Tomé mi lugar y estuve consciente de ese raro, pero simpático status. Había una señora,  que cuando me veía sola, ni me saludaba y casi no me conocía... ahhhh pero cuando estaba junto a Francisco... llegaba y ¡¡Lydia!! cómo estás, mira qué bonito vestido, te ves muy bien, etc. etc. etc.  la verdad me daba mucha risa. Aunque Matamoros, como les digo, era un lugar pequeño, tenía su deportivo.  Decidimos inscribirnos e ir a jugar tenis, ya que tenía unas canchas muy bonitas.  Así que fuimos, compramos nuestras raquetas, pelotas, tenis, ...

Y todavía en Matamoros.

  Bueno, pues si, la dueña de la casa, Elsa, me encontró in-fraganti dentro de su baño,  refrescando a Gerardo, que estaba desfalleciendo del calor tan horrible con el que nos recibió Matamoros. Después de un momento y de explicarle el porqué me encontraba allí, Elsa lo entendió y ya me presenté formalmente. Pues si, resulta que ella era mi jefa, ya que era la esposa del gerente del banco.  Me encontré con que tenía un grupo como de voluntarias, que hacían trabajos, y ayudaban en escuelas y lugares en donde había gente necesitada. Y como les digo, vivíamos en el mismo terreno de su casa, pero en la parte posterior,  lo cual para mi era muy conveniente, pues muchas de las reuniones eran en su casa y yo podía estar al pendiente de los niños. Poco a poco me fue dando tareas y relegando en mi cosas que ella hacía, lo cual no me disgustaba, al contrario, pues aprendía cada día nuevas cosas. Algo que aprendí también y me ayudó durante todo el tie4mpo que tuve algo de respo...

CASA NÚMERO 6... MATAMOROS, TAMPS.

Entonces quedamos en que nos despedíamos de Chapingo,  en donde pasamos muy buenos y felices tiempos,  sobre todo porque tuve la dicha de tener a toda la familia casi todos los fines de semana. A Francisco le ofrecieron ser el sub-gerente del Banco Agrícola en Matamoros, Tamps.  Y pues volvimos a tomar nuestras maletas y nos lanzamos a una nueva aventura. Le prestaron una camioneta grande, en donde llevamos lo estrictamente necesario y lo poco que teníamos los pusimos en un pequeño camión de mudanza. El camino fue largo, muy largo y muy muy caluroso, al grado que aunque traía a Gerardo solo con pañal, estaba muy inquieto y hacía como que quería quitarse algo de encima, como si estuviera vestido, pero lo que quería quitarse como si fuera algo que pudiera quitarse, era el calor, así de espeso se sentía, algo tremendo. Por fin llegamos a la casa del gerente del Banco, nosotros viviríamos en una casa que estaba en el mismo terreno, pero en la parte posterior. Tocamos la puert...