CASA NÚMERO 6... MATAMOROS, TAMPS.
Entonces quedamos en que nos despedíamos de Chapingo, en donde pasamos muy buenos y felices tiempos, sobre todo porque tuve la dicha de tener a toda la familia casi todos los fines de semana.
A Francisco le ofrecieron ser el sub-gerente del Banco Agrícola en Matamoros, Tamps. Y pues volvimos a tomar nuestras maletas y nos lanzamos a una nueva aventura.
Le prestaron una camioneta grande, en donde llevamos lo estrictamente necesario y lo poco que teníamos los pusimos en un pequeño camión de mudanza.
El camino fue largo, muy largo y muy muy caluroso, al grado que aunque traía a Gerardo solo con pañal, estaba muy inquieto y hacía como que quería quitarse algo de encima, como si estuviera vestido, pero lo que quería quitarse como si fuera algo que pudiera quitarse, era el calor, así de espeso se sentía, algo tremendo.
Por fin llegamos a la casa del gerente del Banco, nosotros viviríamos en una casa que estaba en el mismo terreno, pero en la parte posterior.
Tocamos la puerta y salió la muchacha del aseo y nos dijo que los señores no se encontraban. Yo desesperada, le dije que si me permitía entrar al baño, para echarle agua a mi pobre niño, que de verdad estaba desesperado.
Muy amablemente me acompañó al baño. Vi que tenía tina y empecé a llenarla y metí a Gerardo, el cual se calmó, para mi tranquilidad. En esa estaba, cuando llegó Elsa, la dueña de la casa y me vio entre sorprendida y molesta, o por lo menos eso me pareció. Le expliqué el porqué me encontraba en cuclillas, echándole agua a mi bebé.
Y así fue como llegamos a:
CASA NÚMERO 6... MATAMOROS, TAMPS.
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