SYBONEY

 La otra tarde, estando en la computadora, buscando, chismeando, etc., y escuchando música en 

 you-tube  de pronto empieza Syboney... y en automático, me remonté al año 1957, cuando en el salón de fiestas El Patio, bailé infinidad de veces, con el apenas conocido, Francisco.

Francisco, mi compañero durante 65 años.

Es impresionante, como la memoria se traslada a cierta fecha y entonces vienen  a flote,  tantas cosas que pensábamos estaban ya en el baúl de "cosas olvidadas".

Cumplimos casi 63 años casados,  me niego a decir que nuestro matrimonio fue "sin un si y sin un no"... cuando escucho eso, simplemente lo ignoro, porque como una pareja que se "respete", tiene sus altas y bajas, lo cual nos hace acoplarnos más a la pareja, ya que eso es como si laváramos un trapo sucio.

63 años durante los cuales tuvimos 5 hijos, dos hombres los mayores, una niña y para "cerrar con broche de oro",  unas gemelas.  No es fácil, de 3 de pronto saltar a cinco, sin pasar por un cuarto. 

Entonces, como les decía, mi memoria, empezó a recordar muchas cosas, cuando fuimos novios, todas las peripecias que tuvimos que sortear, de diversas índole.  

Como estudiaba en Chapingo, ya que estaba en sexto año y son siete.  No se ahora, pero en ese tiempo, entraban saliendo de secundaria y allí hacían la prepa, la cual era un tronco común y ya en tercer año, escogían la especialidad, Francisco escogió Economía.

Entonces, venía cada domingo,  éramos caminantes incansables, recorrimos gran parte de la ciudad, platicábamos mucho y a veces surgían discrepancias, que teníamos que limar.

El zócalo no era como es hoy, una plancha de asfalto tremenda con una monumental bandera en el centro de ella.

En aquellos tiempos era como un zócalo de cualquier lugar, esos que nos encontramos en cualquier lugar que visitamos.  tenía un gran kiosco, árboles y una gran fuente, que era donde nos quedábamos de ver cuando no llegaba a la casa directamente.  Ya de allí nos íbamos indistintamente a recorrer calles, a comer y siempre platicando principalmente de sus planes para cuando terminara.

Eso fue algo que me gustó de él, que ya tenía muy bien acordado su vida, nada de que  después de salir de Chapingo, y ese era que saliendo, haría una maestría, y luego un doctorado. 

Nada de que "pues después que salga a ver a donde entro a trabajar"




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